jueves, 7 de enero de 2016

La verdad

Desde niño Carlos tenía problemas con su seguridad. Una de las primeras cosas que supo era que la gente mentía, y eso le hacía perder la cabeza. A los 8 años le prometió a su peluche favorito que jamás iba a mentir. De niño y adolescente no fue problema, es más sus padres le adoraban por eso, pero al crecer y convertirse en un adulto todo se puso difícil, y así descubrió que en el mundo real nadie quiere saber la verdad ni le importa, sin embargo, el siguió con su promesa y así, no mintiendo y logrando apenas una reciprocidad de su conducta, Carlos fue uno de los adultos más infelices del planeta.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Pesadilla de una tarde de primavera

Anoche, como ya es recurrente, volví a soñar lo mismo...
Los mismos monstruos, horripilantes para cualquier mortal, sentados frente a mi, entre sombras que pasaban ininterrumpidamente... Conversamos todo el sueño, quizás, lo que fue mi momento mas vulnerable, fue lo que me hizo sincerarme con ellos, contarles todo, sin prejuicios, sin mentiras, pero como todos sabemos, de los sueños se despierta, y estos (más aún si son agradables) se sienten como si fuesen mucho menos de un instante.
Hoy estoy aquí, sentada en esta pesadilla, donde todo lo que me rodea me da un poco de rabia y asco, y, lo único que espero, es poder soñar con monstruos esta noche.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

De repente miro al cielo

De repente miro al cielo, buscando respuestas, inspiración, imágenes, o quizás sólo recordar algo.
De repente miro al cielo, y me hundo en él. El cielo es la puerta a mi mente, a mi mundo, a mí. Vuelo, salto corro y grito, y luego vuelvo aquí con la cabeza inclinada hacia arriba.
De repente miro al cielo, y por ahí llego al lugar donde tengo millones de historias, donde esta cada pedacito de vida que no conseguí, cada decisión que no tomé, cada segundo que dudé, un lugar donde todo lo que deseo el posible y está a mi alcance. Si me preguntas que mundo prefiero es este, el real, porque en el mio, no existe este cielo.
De repente miro al cielo, me maravillo y vuelvo.

jueves, 14 de agosto de 2014

Hecho

Con los ojos cerrados afrento mi destino. El miedo no falta, nunca falta, sino que se expande, de mi mente a mis manos, a mis pies, a mi boca. Tiemblo completamente, cada detalle de mi cuerpo hace un  movimiento involuntario... ¿Por qué lo hice? Ni yo lo sé... Si tan sólo supiera, si tan sólo supiera, si tan solo supiera. Si tan sólo supiera, ¿Cambiaría algo?
Lo hice, de nada sirve llorar, arrepentirse ni el perdón de los demás para los que no creen en un cielo eterno y hermoso, ni en un infierno más torturador que la vida misma. Miento, un perdón me daría una satisfacción momentánea, de unos segundos burlones hasta que llegue de nuevo. Lo siento, de verdad, lo siento.
Abro los ojos. Veo los problemas, vuelvo al mundo, no MI mundo, tan sólo vuelvo al mundo real que pertenece a todos y a cada uno, pero no es sólo mio.  Ya basta de estupideces, es hora de crecer.
"Yo lo hice"- dije seriamente, y sonreí.

martes, 15 de julio de 2014

Confesiones de un día impar

Reconozco no ser creyente, reconozco que creo que a religión es algo que impide la curiosidad acera de maravillas con sus explicaciones. Pero también reconozco que hace muy poquito, en el funeral de un familiar vi a mi primo de 10 años llorando, me acerqué y le dije "No te preocupes, ahora hay un angelito más en el cielo cuidándote".


Reconozco que la religión es un mal, pero un mal necesario quizás, ya que tanto como maravillas es natural que existan horrores, y supongo que no todos están preparados para eso. Reconozco que la religión da esperanzas, quizás falsas, pero esperanzas al fin y al cabo, y por último reconozco que me encantaría ser creyente, pero desgraciadamente ya el viejito pascuero, el ratón de los dientes y los cuentos religiosos, no caen en mi mundo.

lunes, 21 de octubre de 2013

Simple

Si me enviste algo ¿Por qué aún no lo veo?. Veo risas, nombres, especulaciones. Estás? aún no logro verte. Disimulo al mirarte, odio que creas que puedes ignorarme, ignorarlos, ignorarte a ti mismo. Ese desdén que evocas te terminara sofocando, solitario, guardado entre hojas secas, tan secas como tu alma, como la desgracia de tener mente, poder pensar. Sabes que podrias hacer más. Más de lo que hacen, Más de lo que hago, Más de lo que tu mismo haces; sin embargo miras al mundo y dices que eres demasiado bueno para él. Sale de tu nube, de tu estúpida burbuja de cristal y metete en una de metal, así al fin tendras la gracia de ser impenetrable y nosotros la gracia de no verte más, sigues siendo basura, como cualquiera, si despejas tu vida de las falsedades que tu creaste miraras un horizonte simple, tan simple que aterra, porque sabes que deseas tener lo que en verdad creaste en tu mente, en tu iluso pensamiento de cristal roto ya por la verdad. El desprecio del conocimiento de tu situación ya no existe. Bienvenido al mundo real, a tu vida, a vivir, a la muerte, a tu muerte. Buen viaje, esto es vivir, viajar sin mentiras, vivir de verdad; Ojalá encuentres el regreso, pegues cada uno de los cristales, y vuelvas a un mundo inocente, a tu mundo falso, porque yo, yo ya no puedo hacerlo.

Y Ahora?

Llegué algo tarde y me senté, callada. Eramos pocos, tan pocos que si se moviese uno todos lo miraríamos. El hablaba, daba ideas, organizaba, mientras los demás permanecíamos en silencio. En eso irrumpió una voz; "Yo quiero hacer el dialogo, por favor, yo quiero escribirlo, puedo hacerlo yo y..." Se dio la vuelta y me miró. Llevaba lentes oscuros donde no se distinguían sus ojos pero su cara denotaba curiosidad. Con su vista aun puesta en mi me pregunto "¿Aún escribes?..." No se si me dejo perpleja el que me eligiera a mi en vez de la estudiante de lingüística que estaba a su lado o que recordara mis escrituras, porque yo vagamente lo hacía. " Poco muy poco", fue lo único que atine a decir, mientras recordaba que yo escribía. Ella se dio vuelta y el siguió con lo suyo. En ese instante fui yo la que me pregunté "¿Aún escribo?" y mi respuesta espontánea fue "más que nada ecuaciones".









Lo que vivimos siempre nos quita una parte de nosotros, yo al menos espero que esa parte alguien la conserve.